reinventarnos con color y emoción,
con un susurro haciendo eclosión.
Hay algo plasmado en nuestro ser,
que permanece inalterable,
en lo vivido que nos hizo crecer,
con lucidez inevitable.
Rebeldía del destino,
brillos y sombras en nuestras vidas,
el vaivén del escabroso camino,
nostalgias acumuladas de las despedidas.
Ambivalencia de sentimientos,
ensoñación de un pasado,
que retrotrae a pensamientos,
de un tiempo que quedó anclado.
Quizá un día cualquiera,
el destino vuelva a desafiarnos,
en la conciencia que nada espera,
y grita NO, al recordarnos...
Susana E. Irigoite

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