en el aire danzan arpegios celestiales,
las notas sonoras y bellas,
se descubren detrás de los cristales.
Es mágica esta noche,
y nos convoca a brindar,
por el niño que sin reproche,
desde un pesebre nos enseña a amar.
Esperanza que cada año florece,
al renacer nuevamente Jesús,
en el rostro de los niños,
ilumina el espacio con su luz.
Hoy Jesús nos manifiesta su hidalguía,
nos invita a seguirlo en unidad,
y lo oigamos desde nuestra humanidad.
Las campanas vibran en el aire,
ha nacido El niño, nuestro salvador,
aunemos las almas como Él quiere,
en cántico que se traduce en clamor.
Navidad, tiempo de introspección,
de corregir y estar listo,
de análisis y meditación,
para renacer; como lo hace Cristo...
Susana E. Irigoite

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