Un tiempo desdibujado,
en herrumbre convertido,
por misterios desolado,
e inquietudes sin sentido.
Impávida quietud deshilachada,
bajo un manto de soles dormidos,
que amanecen con la alborada,
cubiertos de cánticos y silbidos.
Nostalgia que agudiza su vagar,
en ignotas horas sombrías,
el río fluye sin cesar,
llevando en su cause alegrías.
El día se tiñe de color soledad,
el hastío borda un sendero a su paso,
como torrente de opacidad,
busca claridad ante el ocaso.
Es yerma la tierra ensombrecida,
bajo el trinar de aquel pájaro errante,
una incipiente aurora florecida,
ilumina y deja la oscuridad distante...
Susana E. Irigoite.

0 comentarios :
Publicar un comentario