el pasto verde de la pradera,
el crudo invierno lo ha alcanzado,
volverá más fuerte en primavera.
La nieve que de pronto cayó,
todo lo cubrió silenciosa,
copiosa, impasible lastimó,
lo construido por una mano hacendosa.
La vida que raudamente,
se transita y esfuma,
nos enseña inclemente,
la verdad más dura.
No somos conscientes del tiempo,
de la brevedad del instante,
y así proseguimos sintiendo,
la irrealidad constante.
Es la nieve que arrecia,
la que descubre el sentido de la vida,
vistiéndola de nostalgia,
ahogando una bravura esculpida...

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