repleto de renovadas ilusiones,
esperaba su llegada con alborozo,
traÃa consigo amor, libros y canciones.
Ayer,su risa contagiosa recorrÃa,
cada espacio de aquella galerÃa,
un universo que andábamos descubriendo,
y él de la mano nos iba conduciendo.
Ayer,
cuando las utopÃas eran posibles,
sus brazos me cercaban,
y con palabras apenas audibles,
un "Te amo" sus labios susurraban.
Ayer, tuvimos mil sueños que cumplir,
algunos de ellos truncos quedaron,
pero valió la pena luchar sin medir,
con el empuje que sin ataduras nos dejaron.
El ayer no se fue, en mà está presente,
en esta rebeldÃa y cierta osadÃa,
como luciérnaga que pasea su brillo refulgente,
en el remanso de la noche con una melodÃa...
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