aquellas horas de intensa alegría,
las que enseñan a crecer,
entre pesares y algarabía.
Abrazo con frenesí,
aquellos inolvidables momentos,
en los que hubo magia en mí,
capaz de embestir contra vientos.
A veces la vida me exaltó,
con vaivenes inefables,
y al infortunio mitigó,
con fervores inevitables.
Hoy miro atrás sin omitir,
los aciertos y errores cometidos,
comprendo que es parte del existir,
y avanzo sin dejar de sentir...

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