para agradecerte por el nuevo día,
por tu bondad que es amor,
por la belleza que es algarabía.
Gracias Jesús por estar junto a mi,
en cada momento de mi vida,
todo lo que soy te lo debo a ti,
la tristeza en indulgencia es convertida.
Contigo a mi lado no siento temor,
enfrento con valentía cada día,
envuelta en tu manto no siento dolor,
Jesús, tú me brindas hidalguía.
Eres tú la luz que reverbera,
en medio de una densa niebla,
la que guía hacia la cumbrera,
mientras el enemigo tiembla.
Tú Jesús me reconfortas,
me impulsas a seguir,
a caminar confiada me exhortas,
comprendiendo el privilegio de existir...

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