" LA NEGRITA CARA SUCIA"

Caminaba rápidamente bajo la lluvia pertinaz que caía incesante, esa mañana otoñal, cuando se detuvo unos segundos a pensar. Palpó los bolsillos de su impermeable negro y comprobó que no había tomado las llaves del auto antes de salir de su departamento.
Giró entonces y regresó al inmueble en busca de las mismas, luego retomó el camino rumbo a la cochera donde guardaba el rodado.Secó su rostro y subió en él. Controló su reloj, ya era tarde;  tenía una entrevista a la que no podía llegar con retraso por lo cual, apuró su salida.
Era un joven alto, de cabellos y ojos castaños, educado y de porte elegante.
Al llegar al lugar indicado , descendió del vehículo y llamó por el portero eléctrico. Una voz femenina le respondió y en segundos lo hizo pasar.Cuando la joven abrió la puerta del departamento, Germán Gutierrez, contuvo el aliento. No podía dar crédito a lo que sus ojos veían. Una bella mujer, de cabello color castaño, levemente ondulado que caía como en cascada sobre su espalda, de ojos grises y cuerpo escultural, lo dejó extasiado.
-¡Buen día señor Gutierrez! -dijo la joven sacándolo momentáneamente de su embelesamiento- ¡Mucho gusto! mi nombre es Karen, tome asiento por favor, en breve será atendido por el señor
Sanders.
-¡Gracias! -respondió Germán con vos aun vacilante.
Tomó asiento y pudo observar el lujoso lugar, mientras aguardaba para ser atendido. Karen, poco tiempo después lo hacía pasar al despacho.
Sanders, era un hombre alto, de cabello negro, tez blanca y ojos color miel. Era de carácter firme y autoritario. Dueño de varias agencias donde se realizaban casting para seleccionar a los futuros modelos tanto niños como jóvenes que promocionarían el producto elaborado por su empresa dedicada a la indumentaria.
-¡Buenos días señor Gutierrez! -dijo Sanders.
-¡Buen día! -respondió el joven.
- Tome asiento por favor -le indicó el empresario -Hemos comparado su currículum vitae con el de los demás aspirantes y el suyo ha sido el elegido por su vasta experiencia en marketing.
-Gracias señor Sanders -dijo Germán.
Luego de esto, Sanders continuó hablando, mientras el muchacho no podía alejar de su pensamiento a Karen, la hermosa mujer que lo había recibido.
Firmó un papel que le extendió el ejecutivo, luego de un tiempo, sin saber realmente lo que estaba haciendo, hasta que Sanders incorporándose de su asiento, le comunicó que al día siguiente comenzaría a trabajar en la empresa.
Al salir del despacho, desvió la vista hacia un lado y una vez más vio a Karen y continuó enajenado, hasta que regresó a la calle, donde el bullicio de la gente y el tránsito lo hicieron retornar a la realidad.
La lluvia había cesado y pudo llegar hasta el auto sin mayor inconveniente.
Recorrió las calles mientras pensaba en todo lo que debía hacer esa mañana y horas más tarde volvía a dejar su auto en la cochera. Al abrir la puerta de su departamento escuchó que el teléfono llamaba. Atendió.
-Hola ¿Germán todo en orden? -preguntó una voz masculina.
-Sí -respondió el joven y cortó la comunicación.


Al comenzar a trabajar en la empresa, pudo ver todos los días a Karen, sentir su aroma, deleitarse con sus movimientos sensuales. La joven era muy atractiva y cautivaba a cualquier hombre.
Habiendo transcurrido algunos días, un compañero confirmó sus sospechas;  Karen era la señora Sanders.
Cierta tarde Karen llamó a Germán.
-¡Señor Gutierrez! ¿Podría llevarme hasta el departamento del señor Sanders?  ha olvidado una documentación sumamente importante que necesitará para la reunión que tendremos hoy allí.
-¡Con mucho gusto señora! -respondió el joven.
Minutos después,  Germán se hallaba manejando el lujos auto del señor Sanders junto a la bella dama.
Estaba obnubilado por esa mujer! tanto;  que no atinó a decir palabra alguna, como así tampoco ver nada d lo que sucedía a su alrededor.
-¡Aquí es! ¡Llegamos! -dijo Karen.
Descendieron del auto y al abrir la puerta del departamento del señor Sanders, varias personas los estaban esperando al igual que al ejecutivo, quien se había retrasado.
De pronto,  la puerta de la sala donde se hallaban todos reunidos se abrió e ingresó en ella el alto ejecutivo "señor Sanders" quien con improperios y a gritos se dirigió a ellos. Nadie pronunció palabra alguna. Luego el "señor" Sanders se dirigió hacia un ventanal de la sala de su departamento y pudo ver como una pequeña figura escribía su nombre en la pared del edificio.
Dejó corriendo la sala en busca de "La negrita cara sucia". Corrió pocos metros por la calle tras la pequeña y luego ambos se introdujeron en un callejón, donde todo el entorno era oscuro.
De pronto Sanders, sintió un golpe en la nuca. Llevó su mano hacia ese lugar y pudo comprobar el frió  del caño de un arma que lo estaba apuntando.
La"negrita cara sucia" lo observó y el "señor ejecutivo" al final del callejón la pudo ver y recordó lo escrito debajo de su nombre " PAREDÓN" entonces entendió todo y quiso decir algo, hubiese querido decir algo...
Poco tiempo después, el callejón se hallaba desierto, oscuro y en silencio.

Mientras tanto, en el departamento de Sanders, todos esperaban el regreso del ejecutivo y al no producirse,  comenzaron a impacientarse.
Karen realizó numerosas llamadas telefónicas, se inició la búsqueda de Sanders, pero nunca se supo nada más de él ni de lo sucedido esa noche.
Días más tarde, yo la" negrita cara sucia" vi cómo se elevaba y alejaba el avión que me separaba definitivamente de mi gran amigo Germán Gutierrez...

Susana E. Irigoite  


Sobre SUSANA IRIGOITE

Docente y Escritora de la localidad de Ranchos partido de General Paz. Bienvenidos a mi blog. No olviden dejar su comentario. Siempre es un placer leerlos.
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